Ella, desde el momento en que fue concebida por sus padres, por gracia y privilegios únicos que Dios le concedió, fue preservada de toda mancha del pecado original.
Ella, desde el momento en que fue concebida por sus padres, por gracia y privilegios únicos que Dios le concedió, fue preservada de toda mancha del pecado original.



D. JOSÉ MARÍA ALCÁNTARA SORIANO


Dª. ROSA MARÍA MARTÍNEZ GONZÁLEZ