Durante estos días de verano, los jóvenes de nuestra parroquia siguen reuniéndose en torno a Jesús Sacramentado para rezarle, cantarle, adorarle y poner ante Él sus vidas, sus ilusiones y sus proyectos.

Y lo hacen también bajo la mirada maternal de María, en esta ocasión contemplándola en su advocación de la Asunción, cuya fiesta celebrábamos hace unos días.

Ante Jesús Sacramentado y de la mano de María, hemos querido pedir especialmente por nuestros jóvenes: para que el Señor les ayude a descubrir su vocación, a escuchar su voz y a reconocer aquello a lo que Él les llama.

Que nunca tengan miedo de preguntarle al Señor:

¿Qué quieres de mí?

Y que sepan responder con generosidad y confianza:

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

Que María, Madre y Maestra de toda vocación, acompañe siempre a nuestros jóvenes y les enseñe a decir SÍ a Dios.