Hoy, primer Viernes de Cuaresma, como marca la tradición, comienzan los ensayos de las cuadrillas de costaleros de Nuestros Titulares.
Las calles aledañas a nuestra Casa Hermandad se llenarán de ambiente cofrade y marchas durante esta Cuaresma, preparándonos así para la llegada de nuestro gran día.

Tal y como hemos venido anunciando por los distintos medios, en la mañana de ayer, 21 de febrero, tuvo ugar el tradicional Curso Cofrade organizado por la Unión Local de Hermandades, Cofradías y Grupo Parroquial de nuestra Parroquia, destinado a los jóvenes cofrades de la localidad; aval para la imposición de medallas a los hermanos de pleno derecho en las diferentes Hermandades y Cofradías de Marmolejo.
Como todos los años, nuestra Hermandad ha participado impartiendo una de las distintas charlas previstas en el guión del referido Curso; correspondiendo a la nuestra, Evangelizados y Evangelizadores", es decir, la Evangelización de las Cofradías, estando a cargo del Secretario de la Hermandad, Felipe José Romero Rumín, y N.H. Juliana María Santiago Rodríguez.
Los hermanos que han acudido al mismo, realizarán el acto de jura de reglas e imposición de la medalla de la Hermandad, en la Fiesta Principal de Estatutos, a celebrar Dios mediante, el próximo Domingo, 22 de marzo.
Por nuestra parte, agradecer la presencia de todos los asistentes y animarlos a participar activamente en las Cofradías de Marmolejo.



En la noche de hoy, viernes 20 de febrero, la Hermandad ha colaborado con Manos Unidas en su tradicional actividad “Cena del Hambre”. Un año más, tal y como se informó por este mismo medio, se ha celebrado en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Paz, donde se expuso el proyecto destinado a las Parroquias de la zona; sirvieron una humilde cena, colaborando los asistentes.
Por parte de nuestra Hermandad, acudió en representación el Secretario, Felipe José Romero Rumín, haciendo entrega de un donativo en nombre de todos los hermanos.



En la tarde de hoy, tras la celebración de la Santa Misa, se ha dado a conocer el cartel oficial del Domingo de Resurrección 2026 en Marmolejo. La obra destaca por una cuidada composición vertical que sitúa la figura triunfante de Cristo Resucitado como eje central y absoluto de la escena.
Nuestro Sacratísimo Titular se presenta con una anatomía hercúlea y rotunda, emergiendo de la penumbra del sepulcro hacia una luz cegadora que simboliza la gloria eterna.
En la zona inferior, dos soldados custodian la tumba en una actitud de absoluto asombro y vulnerabilidad. Uno de ellos se cubre los ojos ante el resplandor, un gesto que enfatiza la naturaleza sobrenatural del misterio que acontece ante sus ojos.
La obra logra fusionar el pasaje bíblico con la identidad de nuestro pueblo. Mientras que a la izquierda se observa la entrada al sepulcro, a la derecha se integra armónicamente la fachada de la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, conectando el milagro de la Resurrección con la geografía devocional de Marmolejo.
Predominan los tonos cálidos, dorados y ocres. En esta pieza, la luz no posee un origen natural, sino que emana del propio cuerpo de Cristo, bañando la composición en un resplandor celestial que anuncia la victoria definitiva sobre la muerte.
El cartel destaca por su equilibrio entre el realismo de sus figuras y una atmósfera profundamente gloriosa, cumpliendo con creces su misión, invitar a la devoción y anunciar la culminación de nuestra Semana Santa.
Diseño composición: D. Juan Ortuno Rodríguez.

El cartel de la Semana Santa 2026 de Marmolejo tiene como protagonistas a los Sagrados Titulares de la Hermandad de la Vera Cruz, Santo Sepulcro y Nuestra Señora de las Amarguras.
Se trata de una composición de profundo calado devocional, realizada por Francisco Castejón, concebida como una obra de gran carga simbólica y espiritual.
En la escena, de intensa fuerza emocional, se presenta el Cristo de la Vera Cruz aún crucificado, captado desde una perspectiva poco habitual que invita a la reflexión y al recogimiento. Junto a Él, Nuestra Señora de las Amarguras establece un diálogo silencioso cargado de dolor contenido y amor maternal, conduciendo al espectador a una contemplación íntima del misterio de la Pasión. La cercanía entre ambas Imágenes, así como la expresividad de sus rostros, refuerzan el mensaje de sacrificio y entrega.
La obra está ejecutada por Francisco Castejon mediante técnica de dibujo a lápiz, lo que confiere al conjunto una estética sobria, elegante y atemporal. El trazo, delicado y preciso, acentúa los volúmenes y las expresiones, mientras que la gama monocromática intensifica el dramatismo de la escena y centra toda la atención en el mensaje devocional.












